Los resultados electorales en el Táchira son una evidencia firme de que los últimos 8 años de gobierno que ha tenido nuestro estado no fueron capaces de consolidar el proyecto político bolivariano y socialista en nuestra región y que muy por el contrario sirvieron para que las fuerzas opositoras lograran capitalizar un descontento que ya se había manifestado en anteriores contiendas electorales.
La prepotencia, cerrazón ante las demandas populares, prácticas clientelares, abusos de poder, parcialización hacia tendencias religiosas desconociendo el caracter laico del Estado y el accionar desenfrenado de elementos de la denominada "derecha endógena", así como de sujetos ineptos y corruptos que no estuvieron a la altura de su compromiso político fueron elementos determinantes para que la mayoría electoral que en su momento se consolidó en el Táchira se fuera mermando hasta llegar a lo que tenemos hoy.
Es pertinente considerar también que nos encontramos en una región donde las tendencias conservadoras preservan buena acogida en una porción considerable de la población. Circunstancia que hace que las tareas revolucionarias en la región tengan un mayor nivel de exigencia en cuanto a la conducta de los dirigentes y el trabajo de base que deben desarrollar los militantes de las fuerzas políticas que abogan por el proyecto socialista.
El 23 de noviembre confirmó una situación que se había venido advirtiendo sin encontrar ningún tipo de acogida entre la dirigencia local que respalda al gobierno del presidente Hugo Chávez Frías, la pobre gestión de Ronald Blanco ante elementos sensibles para la sociedad tachirense como seguridad ciudadana y de Estado, atención a las comunidades, apertura hacia los colectivos sociales revolucionarios, vialidad rural, entre otros, fueron abonando el camino para que la oposición repuntara paulatinamente su poder de convocatoria en la región hasta llegar a la situación que tenemos hoy, la derecha reaccionaria se ha hecho con la gobernación del Estado Táchira. A partir de este hecho encontramos los siguientes aspectos:
a.- La militancia revolucionaria tachirense debe asumir desde ya su nuevo rol de oposición al gobierno regional y respaldo firme a la gestión del gobierno nacional y el proceso bolivariano.
b.- Es muy importante fortalecer la organización del Poder Popular, a través de Consejos Comunales y otras instancias similares, tener un espíritu de movilización y lucha activa en pro del proceso socialista. Estamos en un momento en el cual el pueblo organizado será el único capaz de hacer contrapeso al poder constituido de la derecha reaccionaria.
c.- Con esta situación, los sectores oportunistas, infiltrados, de derecha endógena y similares quedarán al descubierto, el ojo del pueblo ya tiene a buena parte de ellos identificados y como estamos retomando una acción revolucionaria desde las bases populares, fuera de los aparatos burocráticos, se darán las condiciones para el surgimiento de nuevos liderazgos en las comunidades y en el seno del PSUV que releven a los actuales cuadros desprestigiados, corrompidos y desgastados que son corresponsables de la derrota electoral del 23-N. Es imperativo que esto ocurra.
Es pertinente señalar, que lo reducido de la victoria electoral del candidato de la derecha no debe ser tomado como elemento para subestimar la capacidad de movilización de éste sector político ni para minimizar la importancia que tiene la gobernación de nuestro estado. De no hacerse una política correcta en el seno del pueblo y frente al nuevo gobierno regional correremos el riesgo de que la oposición se afiance en el poder en el Táchira y le permitiremos que consoliden un bastión en nuestra región. Esto obviamente no debe ocurrir.
Debemos considerar que en todo sistema democrático, los partidos políticos tienen altibajos, en nuestro caso hemos sufrido una derrota por la mala conducción de quienes hemos reconocido como “dirigentes” hasta el momento y se hace imperante una oxigenación a nivel de la vanguardia que orientará a las masas identificadas con la idea socialista hacia la conquista de nuevos espacios de poder, no para entenderlos como un fin, sino un medio para consolidar un nuevo modelo que garantice mayor justicia social, democracia, libertad e igualdad de oportunidades, sin duda alguna esto solo lo lograremos en el socialismo.
PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE
¡VENCEREMOS!

1 comentario:
Es una realidad, la perdida en el estado Táchira viene dado por una mala gestión.. es un voto castigom sin embargo aún manejamos una fuerte concentración de oportunidades para lograr derrotar a la derecha
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